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¿Fue en serio, Presidente?

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“Vivimos en un país maravilloso por donde se lo mire, con políticas públicas acertadas y una administración admirable. Manejamos la pandemia con decisiones claves que fueron resaltadas por diferentes países. Nos destacamos por controlar una crisis global, mediante un liderazgo firme de nuestro Señor Presidente y apelamos a la gracia divina”. Ese fue el mensaje reflejado en el discurso, que el Paraguay ante sus ojos es totalmente distinto al nuestro.

Pasaron varios días desde que Mario Abdo Benítez presentó su informe de gestión resumiendo los trabajos realizados durante los dos años que lleva al frente de nuestro país, basados a gran medida en obras viales. A falta de hospitales, kilómetros de ruta. Total parece ser que es más fácil trasladar a una paciente desde Ciudad del Este a Asunción en vez de equipar los hospitales regionales.

Un balance imperfecto por la falta de autocríticas ante una realidad que parece empeorar cada día más, según las necesidades primarias para el ciudadano vayan siendo dejadas de lado y a medida que el COVID-19 siga avanzando. Aceptó que tenemos falencias en el sector sanitario, pero sin explayarse demasiado, como reafirmando la falta de manejo y una constante improvisación.

Entre datos presentados en su discurso destacó que más de 70.000 paraguayos fueron reinsertados a sus puestos laborales, pero ¿Qué pasó con los otros, casi también setenta mil que quedaron a la deriva? Y ¿Con los que se vieron obligados a retornar? Ah, es cierto que cuentan los subsidios de IPS y Pytyvo, lo que parece no ser suficiente. También celebró que 1.500.000 estudiantes fueron beneficiados con las clases virtuales, ¿Acaso no es consciente de las numeradas limitaciones que envuelven a quienes pertenecen a familias vulnerables?

En fin, prácticamente fue más de lo mismo, lo oímos al presidente durante casi dos horas justificando sus obras de gobierno mientras dejaba de lado cuestiones tan sensibles como las ya mencionadas (Salud, Trabajo y Educación). Y ni hablar del flamante cierre:
“Hoy encomiendo el camino de Paraguay a Dios, declarando su reactivación económica”.

Solo un consejo, señor presidente; Escriba sus propios discursos, sea más atento a lo que ocurra en los barrios, a su entorno, realice los cambios que sean necesarios y no deje que la corrupción siga apoderándose del País.

 

Por José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus Comunicaciones

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Futuro incierto ante la pandemia: Solo nos queda cuidarnos entre todos

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A cinco meses de haberse iniciado la pandemia y con casi 7000 casos confirmados de COVID-19, no podemos dejar de plantearnos cuáles serían los posibles escenarios futuros, tanto en lo económico como en lo sanitario.

“Ni siquiera podemos saber lo que pasará mañana, pero podemos realizar pronósticos que permitan medir el movimiento del virus para los próximos meses”, mencionó el Dr. Guillermo Sequera en una entrevista exclusiva para este artículo.


Con el 90% de los casos registrados en Alto Paraná, Central y Asunción parece ser que el panorama se torna alentador para los demás departamentos, pero dicha situación tampoco significa que debemos retomar las actividades cotidianas sin las medidas sanitarias presentadas en el protocolo de Salud.

Los casos irán en aumento, la vacuna prácticamente no llegará este año y el virus seguirá presente, por lo que resulta fundamental que adoptemos de manera permanente las medidas sanitarias que marcan el modo covid de vivir, es decir, que el lavado de manos de manera constante más el uso de mascarillas y alcohol, deben formar parte de un hábito permanente.

“Esta semanas tuvimos pocos test, no pasaron los 2000, hay muchísimos casos más allá en Alto Paraná, Central se encuentra estable, pero capital registró un gran aumento en las útimas semanas. La diseminación es inevitable, pero hay que saber controlar. Si hay cero casos es porque no se hace el test, no puede haber cero porque vas a tener una explosión de casos en algún momento, lo ideal es que se den los contagios de manera progresiva”.


De momento el futuro sigue siendo incierto, tanto que parece que la situación podría no mejorar para finales de este año, por eso resulta fundamental que sepamos movernos.
“El futuro depende de saber moverse y tomar los pasos o medidas, tenemos que avizorar cuál será nuestra conducta. Si llegamos a Fase 4 se liberan actividades de esparcimiento como casino y cine, el 50% de contagios se dan en actividades de ocio. Puede ser peligroso”.

Por su parte desde el Ministerio de Hacienda mencionan que retroceder de fase o volver a fase cero en Central y Capital representaría un impacto inmenso, entonces solo nos queda cuidarnos entre nosotros ya que desde las carteras gubernamentales seguimos sin obtener las respuestas necesarias para un avance más seguro en el trascurso de esta pandemia. Solo no olviden la falta de ejecución parte de Salud y los préstamos sin un plan de reactivación de Hacienda.

“Yo no sé qué va a pasar en un mes pero las proyecciones dicen que van a seguir aumentando los casos, el pico aún no llega, seguimos en aumento, puede darse en dos a tres meses. No podemos estar encerrados esperando a que venga la vacuna, debemos aprender a convivir. Si el mundo entero estuviese en cuarentena por un mes este virus desaparecería, pero no hace falta decir que eso no ocurrirá”, Dr. Guillermo Sequera, Directo de Vigilancia del MSPBS.

 

José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus Comunicaciones

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¡Que los jóvenes sean el presente, no el futuro!

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Normalmente cuando somos jóvenes llega a nosotros la máxima acuñada por Salvador Allende que dice “Ser joven y no revolucionario es una contradicción hasta biológica”, una idea muy conocida, pero tristemente no muy aplicada en nuestra sociedad joven por diferentes motivos (falta de conciencia de clases, de interés, de trabajo, de estudio, etc.), lo que nos aleja en cierto grado de lograr cambios en el funcionamiento de nuestro país y peor aún, de superar de manera favorable esta pandemia.

Tenemos jóvenes ahogados en deudas, sometidos a trabajos con condiciones poco agradables, y a otros que denuncian públicamente las escasas condiciones sociales como el poco acceso a formaciones académicas estables y de calidad. Generalmente este último grupo representa un número muy reducido en comparación a la población total de dicho sector etario, una situación negativa que nos aleja casi por completo de una posible revolución ciudadana.

El número aproximado de habitantes en Paraguay es 7.252.672 según la Dirección Nacional de Encuestas Estadísticas y Censos (DGEEC), de los cuales 1.954.150 son jóvenes (15-29 años), y 2.715.396 adultos (30-64 años). Lo que nos dice que 4.669.546 de paraguayos prácticamente forman parte del sector productiva/laboral. Muchos de ellos afectados no solo por la pandemia, sino también por precariedades y desigualdades sociales ya históricas, que fueron surgiendo y aumentando con el paso del tiempo.

Entonces, si hablamos de una población mayoritaria, ¿Por qué son los más afectados por la pandemia y las malas decisiones de quienes gobiernan?, tal vez por eso, el mal manejo premeditado de quienes gobiernan y toman las decisiones, así como también porque son pocos los ciudadanos que observan detenidamente y se cuestionan sobre los errores dados en nuestro sistema político y cultural. Un sistema encargado de generar y mantener en precariedad al ciudadano promedio, un sistema de consumo.

En otras palabras, el que más horas de su tiempo ofrece a prestar servicios laborales es el que al final menos posibilidades de crecimiento obtiene por diversos factores como; la paupérrima retribución salarial en la mayoría de los casos, falta de capacitaciones profesionales y falta de políticas públicas laborales acertadas.

Vivimos en un país donde incluso la informalidad supera al desempleo y donde los jóvenes en su mayoría solo ganan un poco más del salario mínimo, de los cuales muchos a su vez se vieron afectados por la pandemia, lo que ya suena reiterativo pero sigue siendo un hecho que no podemos dejar de mencionar. Muchos quedaron cesados y sometidos a un panorama poco alentador debido a la escasa oferta laboral.

En 2018 según la DGEEC, aproximadamente 64 de cada 100 adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años participan en el mercado laboral, ya sea trabajando (ocupado), o buscando trabajo (desocupado). Este año debió realizarse otro censo para actualizar la situación poblacional del país, pero también quedó suspendida por la pandemia.

La falta económica nos vuelve vulnerables, la poca formación académica y cultural nos vuelve ignorantes, es por eso que resulta necesario que comprendamos cuál es la estructura gubernativa que nos maneja, cómo se dan las relaciones políticas, cómo se maneja la económica y a favor de quién y además cuál es el aporte cultural que recibe la sociedad.

No solo quienes administran el país son responsables de que seamos de tercer mundo, sino también nosotros los ciudadanos, especialmente aquellos que deciden desentenderse y criticar a quienes se movilizan. Los campesinos son criticados por cerrar calles al manifestarse pero nadie se pone a pensar en como viven las familias rurales, los estudiantes son cuestionados por realizar paros y tratados de vagos, mientra tanto la brecha entre la clases pudientes y populares va volviéndose más extensa.

Debemos aprender a elegir, a pensar fríamente antes de votar por quienes serán representantes del pueblo, debemos salir a las calles de ser necesario pero sin caer en vandalismos, debemos presionar a través de las redes sociales.

Si dicen que los jóvenes son el futuro el panorama se torna poco alentador. Muchos están pasando hambre, no pueden trabajar ni estudiar y quienes protestan van quedando a un lado.
¿cuál es el futuro que nos queda?, ¡El futuro ya llegó!

José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus.

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Familias campesinas en pandemia: Los ignorados de siempre más olvidados que nunca

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Hablar de la pandemia y decir que nuestra economía desfallece hasta resulta un acto reiterativo a esta altura del año, por el fuerte impacto económico que representa hasta la fecha, por lo que representará en años posteriores, y por la falta de un plan de recuperación que hasta ahora parece no existir en un modo concreto.

Muchas veces expusimos la fragilidad a la que quedan expuestas aquellas personas de clase media para abajo, que siguen buscando acceder a los subsidios como última salida, pero a la vez sumergiéndose en la incertidumbre por la escasa oferta laboral, más diferentes situaciones que también van pesando como; proyectos frustrados y falta de garantías para una estabilidad económica.

Sin duda, una cuestión que debemos seguir planteando de manera constante hasta obtener respuestas, pero… parece ser que muchos olvidan que no son los únicos afectados. ¿Se pusieron a pensar en cómo la están pasando las familias del campo y en cómo nos afectan las malas condiciones sufridas por los mismos?

¡Paraguay podría ser autosustentable aunque la realidad es muy distinta!

Parte de la mal llamada “deuda histórica” recae en mejorar las condiciones del sector agrario, no en vano miles de campesinos llegan hasta las calles asuncenas gritando “REFORMA AGRARIA JUSTA Y NECESARIA”, desde hace más de 20 años (a excepción de este año también pospuesta por la pandemia). Los ignorados de siempre por parte del estado paraguayo.

Si bien, son varias las necesidades y exigencias del sector campesino, no son situaciones surgidas directamente con la aparición de COVID-19, más bien, debemos remontarnos a años inmemorables, con tierras despojadas y centralizaciones de las mismas por parte de empresas (más extranjeras que nacionales) dedicadas a la agro exportación, para entender que están en el olvido y que esas empresas son rentables solo para unos pocos y para los “amigos” del gobierno.

¡Sí, para aquellos grandes latifundistas, ganaderos, sojeros, o explotadores de tierra ubicados en diferentes cargos de poder!

Según estudios, se estima que más del 37% de las tierras agrícolas se encuentran poseídas por empresas extranjeras, de mayor manera en las zonas del Chaco, Norte y Este del país. Obtenidas mediante el despojo a campesinos, titulaciones falsas y la vista ciega dada por parte de diferentes organismos del estado, como por ejemplo el ministerio público, MAG, INDERT, entre otras.

Manifestación campesina FNC 2019
Lo cierto es que la soberanía nacional va quedando sometida a la extranjerización de las tierras, golpeando directamente a las familias campesinas, e indirectamente a todos los paraguayos.

Ahora sí, tampoco podemos dejar de mencionar que con la llegada del virus muchas familias se vieron afectadas, por la falta de herramientas para la producción, falta de mercado y por supuesto, falta de tierras. En otras palabras, por la falta de un plan efectivo que facilite el incremento de la agricultura familiar y producción local.

Estamos cerca de llegar al sexto mes de pandemia y de momento solo se ha mencionado que están trabajando en un plan de acción por parte del MAG. Seis meses y prácticamente nada, ¡Una joda!

Según el propio Ministro de Agricultura, Rodolfo Friedman, la cartera del estado trabajaría en la elaboración de 150.000 fincas familiares que permitiría reducir la importación de productos vegetales en al menos un 30%, pero el resultado sería visible recién en los próximos siete años, un plan de acción que englobe a las familias campesinas pero que tampoco ha sido puesto en marcha.

Un último dato extraído de la Dirección de encuestas y censos (DGEEC), aproximadamente el 40% de la población paraguaya recae en el sector rural, pero aun así el departamento central es el más poblado del país, lo que nos marca las pautas de que las situaciones expuestas en los párrafos anteriores son reales.

En fin, van pasando los meses y las necesidades económicas siguen en aumento, tanto para el trabajador de campo, como para el ciudadano urbano. Lo que reafirma que aquellos planes de “reactivación económica” y de “reforma del estado” solo forman parte de historias pasajeras, con finales que ya ni necesitan ser contados, pero que no tienen a los ciudadanos “comunes” como protagonistas. Total solo importan los acuerdos políticos y eso quedó demostrado con aquella última reunión del presidente, ex presidente y 13 gobernadores colorados, realizada hace poco más de una semana.

José Ignacio Melgarejo – Periodista del Grupo Venus Media.

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