Ana María Allen, presidenta designada del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), aseguró que está desarrollando un plan de acción integral para eliminar el asistencialismo a los indígenas. Expresó que quiere dejar un legado a los siguientes gobiernos y que quiere que los indígenas vivan dignamente, ya que ellos también son paraguayos.
La nueva presidenta declaró que están haciendo un estudio de todo lo que hay ahí adentro para conocer la institución, ya que en este ente no se realizó la transición. “No podemos hacer promesas si no sabemos lo que disponemos”, mencionó Ana María. Expuso que trabajarán de forma interinstitucional sobre los ejes tierra, educación, salud, trabajo, justicia, derecho, cultura, vivienda, e igualdad.
Explicó que hay urgencias, pero que no se considera amiga de las ayudas parche: “ni siquiera del asistencialismo soy amiga, sí mientras haya necesidades urgentes como el frío, pero yo quiero que ellos (los indígenas) vivan dignamente del producto de su trabajo como nosotros”, aseveró Allen.
Señaló que espera poder sacar a los indígenas de los semáforos, ya que realmente no es el lugar para ellos, por lo que relató que visitará gobernaciones de los lugares donde hay comunidades. “Esa va a ser mi metodología de trabajo: viajar lo más posible y golpear puertas”, explicó la presidenta.
“Nosotros estamos elaborando un plan de acción inmediato que englobe a todas las instituciones que tengan que ver con el indígena, en cada gobernación hay una secretaría del indígena”, informó Allen, mientras refiriño que quiere dejar un legado que pueda servir de guía para los siguientes presidentes que asuman.
“El INDI no es un ente aislado, el indígena es un paraguayo como nosotros y hay que trabajar de forma conjunta. No podemos estar creando a ciegas de lo que ellos necesitan”, concluyó la presidenta.
La precandidata a la intendencia de Asunción, Johanna Ortega, plantea su candidatura como parte de un proceso político que viene construyendo desde hace años. En la primera parte de la conversación, compartió una reflexión personal sobre cómo la maternidad la volvió más humana y más sensible frente a distintas realidades sociales.
Pero su discurso va más allá de lo emocional. Ortega asegura que quiere profundizar su compromiso político y asumir un rol de mayor responsabilidad en la gestión municipal. “Se puede hacer política también en minoría, desde la adversidad”, sostiene.
Uno de los puntos más decisivos de su propuesta es la intención de eliminar a los denominados “planilleros”. Ortega aclara que no se trata de despedir a funcionarios que cumplen funciones reales, sino de desmontar una estructura sostenida por favores políticos. En esa línea, cuestiona el sistema de intercambios que —según afirma— se instaló como modelo de gestión en Asunción y que hoy resulta insostenible tanto en términos financieros como institucionales.
La estructura municipal también está en la mira. Actualmente, la Municipalidad cuenta con 68 direcciones generales; para Ortega, ese número podría reducirse a la mitad sin afectar el funcionamiento. La reorganización, plantea, no solo implicaría eficiencia administrativa, sino también una demostración clara de compromiso con una gestión más transparente y racionalización del gasto.
En materia ambiental, la precandidata apunta a una modernización urgente del sistema de residuos. Considera que la recolección de basura en Asunción sigue operando bajo un esquema arcaico en comparación con ciudades de la región, donde existen contenedores distribuidos estratégicamente, separación de residuos y plantas de reciclaje que, además, generan empleo.
Como ejemplo concreto, menciona que en el Mercado de Abasto se desperdician diariamente alrededor de dos toneladas de residuos orgánicos, material que podría destinarse a un biodigestor para producir gas y abastecer las cocinas del propio mercado.
En el fondo, su crítica apunta a una cultura política que, según sus palabras, naturalizó la precariedad institucional: “Nos acostumbramos a que el municipio no nos dé nada”. Su propuesta, entonces, no solo abarca a la estructura municipal, sino también a la relación histórica entre ciudadanía y gestión pública.
En clave de campaña, Ortega afirma que le gustaría mostrar no solo lo que proyecta hacer, sino también lo que ya ha impulsado. Menciona iniciativas concretas como la iluminación de plazas y la recuperación de una cancha de fútbol abandonada mediante la instalación de iluminación. Subraya que estas acciones se realizaron sin recursos públicos, a partir de gestiones con personas comprometidas con la ciudad. Para ella, estos ejemplos buscan demostrar que es posible generar transformaciones cuando existe voluntad política y compromiso ciudadano.
En el plano institucional, señaló que si supera la encuesta prevista para el 21 y 22 de febrero, solicitará permiso sin goce de sueldo a la Cámara de Diputados para dedicarse exclusivamente a la campaña durante el periodo legal establecido. Según explicó, ejercer un cargo público implica un compromiso ético: si se percibe un salario del Estado, el tiempo debe destinarse plenamente a esa función. Actualmente, realiza actividades de precampaña durante su receso parlamentario.
Ortega también plantea que la disputa por la intendencia no debe leerse únicamente en términos de colores partidarios. Asegura que no se trata simplemente de “sacar al poder” a un sector para reemplazarlo por otro, sino de confrontar un sistema que —según describe— responde a una cúpula a distintos partidos y que prioriza intereses personales por encima del bien común. “Hay que romper esa estructura”, sostiene, marcando una posición que trasciende la lógica tradicional de oficialismo versus oposición.
En el fondo, cuestiona una manera de gestionar que acostumbró a la gente a esperar poco del municipio: “Nos acostumbramos a que el municipio no nos dé nada”. Su propuesta, entonces, no solo interpela a la estructura municipal, sino también a la relación histórica entre ciudadanía y gestión pública.
La Universidad Americana llevará a cabo su Open House en las siguientes fechas: 16, 23, 30 y 31 de enero y el 20, 27 y 28 de febrero, los horarios para días entre semana son a partir de las 18:30 h y sábados a las 10:00 h. Una propuesta pensada para jóvenes que están culminando el colegio y comienzan a definir su futuro universitario.
La actividad permitirá a los futuros estudiantes vivir la experiencia universitaria desde adentro, recorriendo los distintos espacios académicos, conociendo laboratorios, participando de demostraciones prácticas, charlas breves y recorridos guiados por la institución.
Desde la Universidad Americana señalan que el objetivo del Open House es generar un primer acercamiento real a la vida universitaria, brindando a los jóvenes la posibilidad de explorar áreas de interés, dialogar con docentes, conocer la dinámica académica y acceder a información clave para tomar una decisión informada sobre su carrera.
Durante la jornada, los asistentes podrán recorrer las instalaciones, participar de actividades prácticas, conocer las distintas propuestas académicas y recibir orientación por parte del equipo académico e institucional.
La invitación está dirigida a jóvenes de 17 a 20 años que se encuentren finalizando su etapa escolar y deseen explorar opciones antes de elegir una carrera. La participación es libre y gratuita.