Elvis hace temblar San Pablo

Tiene tatuada su firma en el tobillo; en el cuello, un escapulario con su nombre; y en la muñeca, un reloj con su rostro: Malú Ezipato es una de las fanáticas que asistió, en San Pablo, a la apertura de una inédita muestra de casi 600 objetos que pertenecieron al "rey" Elvis Presley.  

"Soy fanática de Elvis desde los 9 años", afirmó a la agencia AFP esta funcionaria de un banco que se secaba las lágrimas en los pasillos de la exposición The Elvis Experience, que por primera vez llevó fuera de Estados Unidos los objetos de Elvis que pertenecen a la colección de su mítica residencia de Graceland, en Memphis.

"Además de su música, su voz maravillosa, su cara, Elvis era buena gente, generoso, ayudaba a todo el mundo. A mí me inspira a ser una mejor persona", añade esta mujer de 44 años que dice haber destinado un cuarto de su casa a un "santuario" para su ídolo, a pesar de los celos de su marido.

 La exhibición está abierta desde el miércoles en una tienda de 1.200 metros cuadrados en el estacionamiento de un centro comercial en San Pablo. Cerrará el 5 de noviembre.

"Después vamos a analizar la posibilidad de llevar esta exposición a otros países", añadió.

 El impulsor de esta muestra en San Pablo, que tomó contacto con Soden tras una visita a Graceland, fue el productor brasileño Rafael Reisman, que pensó montar en Brasil una exposición que incluyera también muchos de los ítems que permanecen guardados en Graceland.

 "Hacer esta muestra no fue fácil. Tenemos que ver los resultados, analizar si financieramente es viable y de ahí intentar llevarla a otros lugares", señaló. El costo de traerla a Brasil fue de US$ 5 millones, dijo Reisman.

 En la exposición están dos de sus muchos carros deportivos, su uniforme del servicio militar, fotos, un enorme y anticuado teléfono celular; zapatos, cheques, joyas y los extravagantes trajes de amplias mangas que usó en los años 1970, los últimos de una brillante carrera que comenzó a mediados de la década de los 50.

También figura una copia de su contrato inicial con el Coronel Tom Parker, su manager, los primeros acuerdos con la casa discográfica RCA, así como un mantel de mesa donde Elvis selló un acuerdo para realizar shows durante cinco años en Las Vegas, que nunca antes fue exhibido.

 "Elvis es mi ídolo", dijo a la AFP el treintañero Peleco Miranda, un cantante aficionado de música brasileña que se sacaba fotos delante de los coches.

 "Soy 'Elvismaníaca' de toda la vida", se describió Fátima Leite, de 54 años, mientras recorría y tomaba fotografías de los carritos de golf del cantante.

 Un televisor con un balazo en la pantalla propinado por el propio Elvis acapara la atención de las decenas de visitantes, mientras al final del recorrido, una gran pared blanca y lápices para escribir alguna frase dan el punto final a la muestra.

 "Elvis, love me tender", decía un mensaje que citaba la famosa canción de una de las más grandes voces del siglo XX.

 


 

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